Ya lo dice la estadística: quien pega primero, pega dos veces y es el gran favorito para alcanzar un puesto en la 'Final Four'. Pues el Barça logró un triunfo vital para encarar la serie de la mejor manera posible. El partido fue duro, igualado, incluso lo tuvo el Madrid en sus manos, pero entre la fuerza del Palau Blaugrana y la pareja Ndong-Mickeal, especialmente el enorme jugador americano, decidieron dejar el primer punto de la eliminatoria de cuartos de la Euroliga en la Ciudad Condal. Ahora tocará repetir el jueves de nuevo en cancha azulgrana para ir a Vistalegre y allí dar la puntilla al toro blanco.

El Barça no rompe

El tramo inicial del partido fue de color azul y grana. Sin grandes ventajas ni un juego excesivamente convincente, el equipo de Xavi Pascual disfrutaba de rentas mínimas pero siempre con el partido bajo control. El Madrid había aprendido la lección planteando un partido trabado, con una buena defensa, con desgaste de los hombres clave del rival y el acierto suficiente para evitar la huida culé como pasó, por ejemplo, en la final de Copa. La igualdad sobre la cancha se plasmó en el 37-36 que reflejaba el electrónico al descanso. El control era azulgrana pero careciendo de ese plus que sirviera para romper el choque.

San Mickeal

Tras pasar por los vestuarios el partido cambió de cara. Lo que era un leve control local pasó a ser dominio madridista con opción de irse en el marcador sin marcha atrás. Pero el equipo de Messina no creyó lo suficiente en la victoria y dejó escapar una oportunidad única de dar un golpe sobre la mesa y llenar de dudas al rival. Para salir del atolladero aparecieron un Ndong enorme y un Mickeal de '10'. El americano se marcó en el momento decisivo dos triples y otra canasta de dos para fulminar al Real. San Mickeal bajó a la tierra para rescatar a su equipo ante la euforia de un Palau desatado.